En homenaje al arquitecto Carlos Mario Pasqualini, por su intervención para evitar que el Transbordador Nicolás Avellaneda fuera a desguace en el año 1994.





Dedicado a la memoria del Arq. Carlos Mario Pasqualini, vecino de la Boca, quien con su accionar durante los años 1993 y 1994, evitó el desguace del transbordador, determinado por un decreto presidencial del año 1993.
Arq. Carlos Mario Pasqualini
(1936 - 2001)


EL TRANSBORDADOR NICOLÁS AVELLANEDA FUNCIONA Y NO SE USA

Transbordador de La Boca: desde que lo arreglaron sólo hizo dos viajes y no tiene uso.

Luego de cinco años de obra y una inversión de $200 millones, en 2017 volvió a funcionar la estructura que cruza el Riachuelo. Pero casi no tuvo actividad, y no está claro cuál será su futuro.

FUENTE: Diario Clarín

NOTA DE: MARÍA BELÉN ETCHENIQUE



Foto: Silvana Boemo

La obra de restauración del transbordador Nicolás Avellaneda duró cinco años. Pese a que fue inaugurado en 2017, no está activo.
La resurrección del transbordador Nicolás Avellaneda duró dos viajes. Uno fallido, hace más de un año, que quedó envuelto en la grieta política entre el Gobierno porteño y el Municipio de Avellaneda y por eso no completó su recorrido. Y un segundo, en diciembre, que logró terminar lo que había quedado pendiente y conectar La Boca con Isla Maciel. Ocurrió después de que el puente recibiera una distinción internacional, que se consiguió gracias al esfuerzo de vecinos y fundaciones de la zona, quienes afirman ser los únicos preocupados por el funcionamiento de la estructura. Lo creen así porque, después de cinco años de obra y $ 200 millones invertidos, y pese a los anuncios, el transbordador sigue quieto.
Antes de su restauración y puesta en marcha, había estado casi 60 años en desuso. Era un monumento oxidándose en las aguas pesadas del Riachuelo. Hoy es una mole bien pintada, con una sala de máquinas puesta a punto, pero sin alguien que la opere. La barquilla, una especie de canasta en la que viajan los pasajeros, está vacía, replegada en una de las patas del puente, del lado de La Boca. No hay movimiento ni nadie que vigile.

Foto: Silvana Boemo


“Ahhh, pero esto es pura política” dice Juan Carlos, revoleando un brazo al aire. “Lo hicieron por los votos, o andá a saber por qué, pero no se usa”. Está con las piernas abiertas, haciendo equilibrio, dentro del bote que maneja desde hace 45 años, desde La Boca a Isla Maciel y viceversa. “Fui testigo de los trabajos, mucha plata se puso, pero ahí quedó: parado”, agrega. Alguna vez estuvo ilusionado, pero niega con la cabeza y dice que ya ni le presta atención al transbordador.
En la panza de su bote, minutos antes, estuvo Flavia. Vive en la isla, cruza cuatro veces al día -$ 8 el viaje- y, también, primero se puso contenta y después se desilusionó: “Del otro lado (por Maciel) se habla mucho del puente. No sé si van a cobrar, pero sería bueno que funcione. Hace unas semanas hubo movimiento, creo que estuvieron haciendo pruebas, pero se ve que quedó en nada”, dice.

La renovación del Nicolás Avellaneda fue ejecutada por Vialidad Nacional. Empezó en junio de 2012 y terminó en septiembre de 2017. Según estaba previsto, al concluir las obras, el control del transbordador sería transferido al Estado porteño. “La idea es que este gigante de hierro móvil, vuelva a desplazar su barquilla de orilla a orilla trasladando transeúntes y vehículos, como lo hizo entre 1914 y 1960, aunque ahora ya no se tratará de obreros fabriles y peones del puerto, sino de turistas ávidos de nuevas experiencias” se lee en la página oficial del Gobierno de la Ciudad. Pero nada de eso pasó. El traspaso no se concretó y aún no está determinado cuándo se resolverá.

El regreso estuvo complicado desde el primer día, el 28 de septiembre de 2017. Lo que iba a ser un viaje terminó en una muestra más de la Argentina en modo grieta. El transbordador tenía que vincular 60 metros de agua -algo así como el ancho de La Bombonera- pero la política se interpuso: Gobierno porteño (Cambiemos) y Municipio de Avellaneda (Kirchnerismo) peleaban a través de actos que organizaron en cada orilla y la barquilla sólo llegó hasta la mitad del Riachuelo.
Más democrático fue el segundo viaje, casi un mes atrás, cuando el transbordador fue reconocido por la UNESCO con el Escudo Azul, una distinción que le da status de patrimonio mundial y que significa, por ejemplo, que debe ser protegido en caso de guerra o catástrofes naturales.

Foto: Silvana Boemo

“Con el Ministerio de Defensa logramos que se lo distinga con el emblema azul. Para festejar, le pedimos a Vialidad Nacional que lo pusiese en funcionamiento e hicimos un acto que empezó del lado de La Boca y terminó en Isla Maciel, por fin se pudo cruzar. Fue emocionante”, reconstruye Gabriel Lorenzo, secretario ejecutivo de Fundación por La Boca. La entidad impulsa un consorcio entre los ocho transbordadores que quedan en el mundo -el Nicolás Avellaneda es el único en América- para presentarlos como candidatos al Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. “Con el esfuerzo económico que representó la vuelta del transbordador pensamos que en 2018 iba a estar activo, y eso no pasó”, lamenta Lorenzo. Para este año, la Fundación seguirá con las gestiones para que el puente esté en funcionamiento y está evaluando presentarle al Gobierno nacional la opción de que el uso sea concesionado.



Del otro lado del Riachuelo, Antolín Magallanes suma: “Todo el tiempo estamos pensando propuestas para poner el transbordador en movimiento”. Magallanes es colaborador del Museo Comunitario Isla Maciel, un espacio que a través de festivales, visitas turísticas y proyectos artísticos se rebela contra las etiquetas que pesan sobre la isla. “El puente forma parte de lo que somos. Donde mires está: en los cuadros de la escuela, en los murales de las casas, en los carteles de los negocios, en la piel de la gente”, enumera y sigue: “No entendemos por qué está parado. Ojalá pueda usarse al menos los fines de semana”.

Por el momento, el futuro del transbordador parece incierto. “Vialidad Nacional no se puede hacer cargo de su uso, dado que no es su función. Se está trabajando en la mejor opción para cederlo”, dijeron desde el Ministerio de Transporte a Clarín. El Gobierno porteño, como se dijo en un principio, es una de las opciones de traspaso, entre otras, según Transporte, aunque no especificaron cuáles. Y el transbordador sigue ahí, sin utilidad, en un Riachuelo que jamás dejó de ser un agujero negro.










ESCUDO AZUL AL TRANSBORDADOR NICOLÁS AVELLANEDA

El 18 de diciembre de 2018 a las 13hs, se realizó el Acto mediante el cual el Transbordador Nicolás Avellaneda fue reconocido con el Escudo Azul de la UNESCO. Participaron del Acto representantes del Ministerio de Defensa de la Nación; Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto; Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología; Comisión Nacional de Monumentos; Vialidad Nacional; autoridades nacionales, bonaerenses y porteñas.

ESCUDO AZUL
Luego de la Segunda Guerra mundial, la UNESCO y la Convención para La Protección de Bienes Culturales en Caso De Conflicto Armado y su Reglamento, adoptados en La Haya el 14 mayo 1954, acordaron que en caso de conflictos armados, destrucción por mano del hombre o fenómeno natural, los sitios que significan un importante centro de cultura e historia deberían ser protegidos de manera especial.
Entró en vigor el 7 de agosto de 1956. A febrero de 2014 había sido ratificado por 126 estados.

Aprobados por la Ley N° 23.618 el 20 septiembre 1988. Este tratado es el primero dedicado a la protección del patrimonio cultural en situación de guerra, y recalca el concepto de patrimonio común a la humanidad.

Comité Internacional del Escudo Azul
En 1996, se creó un Comité Internacional, ICBS, para proteger el patrimonio cultural mundial en caso de guerra o de catástrofe natural. El Comité Internacional del Escudo Azul tiene por misión proteger el patrimonio cultural de acuerdo a las acciones preventivas con el fin de responder a las situaciones de urgencia.

Reúne el conocimiento, la experiencia y la disposición de redes internacionales de los siguientes miembros fundadores:
  • ICA:Consejo Internacional de Archivos.
  • ICOM:Consejo Internacional de Museos.
  • IFLA:Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas.
  • ICOMOS:Consejo Internacional de Monumentos y Sitios.
El ICOM, como miembro activo del Comité Ejecutivo del Escudo Azul, a través de su Departamento de Programas, ha estado encargado (por la UNESCO) de la elaboración de un Informe sobre los casos de propiedad cultural en peligro ante conflictos armados y ocupación.
Funciones del ICBS
  • Promover la ratificación y aplicación del Convenio de La Haya y sus protocolos.
  • Difusión de buenas práctica a través de la prevención de riesgos y de las campañas de concientización dirigidas a los profesionales y al público en general.
  • Formar expertos para la prevención, control y recuperación de los desastres.
  • Asesoramiento en la protección del patrimonio en peligro de extinción.
  • Cooperación con otros organismos como la UNESCO, el ICCROM y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
El Escudo Azul es el equivalente cultural de la Cruz Roja. Es el símbolo utilizado para identificar los sitios culturales protegidos por esta convención y el emblema que da nombre al Comité Internacional del Escudo Azul (ICBS).


Protección de Bienes Culturales: Escudos Azules en Argentina
El Patrimonio Cultural de un Estado es el testimonio claro y unívoco de su identidad. Por ello, la República Argentina ha firmado diversas convenciones internacionales que tienen como objetivo preservar los bienes culturales de las naciones, como la Convención para La Protección de Bienes Culturales en Caso De Conflicto Armado y su Reglamento, ambos adoptados en La Haya el 14 mayo 1954 y aprobados por la Ley N° 23.618 el 20 septiembre 1988.
La colocación de los Escudos Azules en los bienes a proteger, sumada a las actividades que se realizan desde el área del Derecho Internacional Humanitario, conjuntamente con un grupo interministerial conformado con ese objetivo, son muestra del interés de nuestro país por preservar el patrimonio que da cuenta de nuestra propia identidad e historia.
En tiempos de paz es fundamental adoptar medidas de protección de los bienes culturales, como promover la adopción de una legislación adecuada, diseñar planes de acción y aplicar programas de educación y de formación específicos para los miembros de las Fuerzas Armadas, quienes no sólo se encargan de la defensa de nuestro territorio, de los ciudadanos y de nuestros bienes culturales, sino que además participan en diferentes misiones de paz en el mundo y están a la vanguardia de la capacitación y del entrenamiento para abordar las nuevas problemáticas de los conflictos armados.



Flyers de convocataria al Acto del 18 diciembre 2018.






VER GALERÍA FOTOGRÁFICA





    Fuente: laCiudad - EL DIARIO DE AVELLANEDA





      HISTORIA DEL TRANSBORDADOR NICOLÁS AVELLANEDA (1908-2017)







      Agradecimientos:
      ACUMAR - EDUARDO ALVELO - FUNDACIÓN X LA BOCA - HISTARMAR - INFOBAE - MEMORIA VISUAL BA - TELENOCHE - VIALIDAD NACIONAL





      REINAUGURACIÓN DEL TRANSBORDADOR N. AVELLANEDA 28/09/2017


















      EL TRANSBORDADOR VUELVE A FUNCIONAR. Acto de reapertura del Transbordador que vincula el barrio de La Boca en Buenos Aires con la Isla Maciel en Avellaneda, el jueves 28 de septiembre de 2017. (Maxi Failla)
      Fuente: Diario Clarín

      MIRÁ LA FOTOGALERÍA




      EN OCTUBRE 2017 SERÁ REINAUGURADO EL TRANSBORDADOR AVELLANEDA

      EL REGRESO DE UNA JOYA URBANA
      Página 12 | 13/06/2017

      Tras casi 60 años de desuso, la estructura que conecta el Riachuelo con la isla Maciel está en la última etapa de restauración, que había sido programada para su centenario, en 2014. Impulsarán su candidatura como Patrimonio de la Humanidad.
      El cruce se volverá a hacer con un vagón colgante.
      Imagen: Sandra Cartasso 





      VOLVER
      Clarín HD | 14/06/2017

      Tras 60 años de inactividad y un intento de desguace, volverá a funcionar el puente transbordador de La Boca.  El Puente Transbordador Nicolás Avellaneda, uno de los ocho que quedan en pie a nivel mundial e ícono del barrio porteño de La Boca que supo retratar como nadie Quinquela Martín, será reinaugurado a fines de septiembre tras permanecer casi 60 años en desuso y luego de ser sometido a un minucioso proceso de restauración y puesta en valor que respetó su diseño, aspecto y materiales originales. 
      (Telam y archivo Clarín)  



      LA BOCA RECUPERARÁ EL TRANSBORDADOR

      FUENTE:  Diario LA NACIÓN 16/02/2017  - AQUÍ



      Vialidad Nacional repara el centenario puente Nicolás Avellaneda; la cabina podrá unir nuevamente ambas orillas del Riachuelo; todavía no está definido qué tipo de viajes realizará.
      En el sur de la ciudad hay un gigante de metal, un ícono porteño que busca volver a brillar después de más de cinco décadas de abandono: el centenario transbordador Nicolás Avellaneda, que cruza el Riachuelo y une el barrio de La Boca con la Isla Maciel. Avanzan los trabajos para la puesta en valor de este puente catalogado como monumento histórico nacional -una de las ocho estructuras de este tipo que quedan en pie en todo el mundo- y se espera que dentro de tres meses quede operativo. Aún se analiza qué uso tendrá.
      El arreglo de esta obra de ingeniería, de importante protagonismo en las típicas postales de La Boca, estuvo previsto para 2014, cuando cumplió sus primeros 100 años de vida; pero, por distintos motivos, se retrasó. Ahora, desde el Ministerio de Transporte -que, a través de Vialidad Nacional, controla la ejecución de las tareas- informaron a LA NACION que el 86% de la rehabilitación ya fue realizada y que su reinauguración se prevé para mayo próximo. Los trabajos tienen un costo de $ 160 millones, según los datos oficiales.
      El transbordador, construido a pedido en Inglaterra y ensamblado luego en la Argentina, empezó a funcionar el 31 de mayo de 1914. Cumplía un rol fundamental para la época: en un vagón colgante, sujeto mediante cables de acero de 20 mm de diámetro que corrían a través de un riel superior, la gente y los carruajes cruzaban de un lado a otro del Riachuelo. Era de gran utilidad para la actividad portuaria que se desarrollaba en la zona y servía de conexión entre la ribera de la ciudad y la de Avellaneda, distrito que se caracterizaba por su pujante actividad industrial. En pocos minutos, cientos de trabajadores cruzaban de un lado a otro del canal.
      Pero el viejo puente dejó de estar activo en 1960. Desde entonces, este símbolo de la Capital lleva más de cinco décadas en desuso, sometido a un estado de abandono y transformado en una figura fantasmal que generó dudas sobre su futuro. En la década del 90, incluso, surgió un proyecto que buscaba desmantelarlo para vender sus materiales como chatarra, algo que no sucedió porque distintas asociaciones civiles y legisladores porteños interpusieron demandas con el objetivo de conservar la estructura.
      "Es que se trata del segundo ícono de la ciudad, después del Obelisco", recalcó en diálogo con LA NACION Gabriel Lorenzo, director ejecutivo de la ONG Fundación X La Boca, una de las organizaciones que se movilizó en contra del desarme del puente. En 1999, el transbordador y sus dos riberas fueron reconocidos como una unidad de identidad sociocultural y se la protegió como monumento histórico nacional. Es la única estructura de su tipo en el continente americano.

      PRUEBAS

      La barcaza que se trasladaba de una orilla a la otra ya fue reparada y se realizaron algunas pruebas para corroborar su funcionamiento, indicaron fuentes del Ministerio de Transporte de la Nación. Aún no está definido si el vagón colgante podría ser utilizado como atractivo turístico o para alguna situación en particular, como, por ejemplo, una experiencia con fines educativos. Al menos por ahora, según los voceros, "no está pensado para que transporte personas de manera cotidiana y sólo podría activarse, eventualmente, para demostrar cómo funcionaba".
      Desde Vialidad Nacional indicaron que la primera etapa de los trabajos estuvo abocada al análisis del estado del puente, al reacondicionamiento de la cabina desde donde se controla la traslación del transbordador y a tareas de electromecánica para el normal funcionamiento de la maquinaria de la barquilla. El mecanismo es el original. Luego, fue el turno de la puesta en valor de la imponente estructura en su conjunto: se efectuaron obras de reparación, arenado (se propulsa un fluido a alta presión contra una superficie para alisarla) y pintura (ahora luce un gris brillante). También se instaló el balizamiento aéreo del monumento.
      "Ojalá se reactive. Sería un atractivo turístico más y recuperaría un valor para nuestro barrio", dijo la vecina Graciela Alderete a LA NACION. Leandro, otro vecino de La Boca, se mostró conforme con el rescate de la estructura. "Es parte de la historia. Hay que cuidarlo", opinó.
      Desde la Fundación X La Boca trabajan también para que funcione el centro de interpretación histórica ubicado al pie del transbordador, que cuenta con información sobre ese lugar de referencia, recordó Lorenzo. Cuentan con la colaboración del Centro de Ingenieros, que participó en la confección de un informe sobre el estado de la estructura de más de 50 metros de alto.
      Para la iluminación del monumento, se prevé utilizar un sistema LED que posibilitará cambios de color en fechas especiales. "Así lo acordamos en reuniones de la fundación con la empresa Philips", indicó el director de la ONG.

      Ocho en el mundo, uno en América


      De los 20 transbordadores que se erigieron en todo el mundo, sólo ocho siguen hoy en pie. El Nicolás Avellaneda, del barrio porteño de la Boca, es el único que existe en América.
      Hasta que vuelva a estar operativo, no puede ser postulado para que la Unesco lo reconozca como patrimonio de la humanidad, como pretende la Fundación X La Boca. Gabriel Lorenzo, director ejecutivo de la ONG, explicó: "El 28 de abril próximo realizaremos en La Boca el Congreso Internacional de Puentes Transbordadores, al que asistirán representantes de todos lados. Allí se propondrá ante la Unesco que todos estos puentes integren la lista". Además, se realizará la undécima edición de la remada por el Riachuelo.
      Uno de ellos ya cuenta con la distinción desde 2006. Se trata del primero de los transbordadores construidos: el puente colgante Vizcaya, que se encuentra en España desde 1893. La imponente estructura cruza el río Nervión en el estuario de Ibaizábal, al oeste de Bilbao, y es considerado por la Unesco como "una de las realizaciones más notables de la Revolución Industrial en materia de arquitectura metálica". Se estima que anualmente traslada a casi 6.000.000 de viajeros.
      Hay otros tres transbordadores en el Reino Unido (en Newport, Middlesbrough y Warrington), dos en Alemania (Osten y Rendsburg) y uno en Francia (Rochefort-sur-Mer). El Nicolás Avellaneda de Buenos Aires es el único exponente en el continente americano.

      El transbordador Nicolás Avellaneda: LA RESURRECCIÓN DE UN PUENTE

      Nota de la Revista BRANDO - Noviembre 2014 - Link de la nota



      Por Alejandro Caravario | Fotos: Sebastián Pani


      Hay solo ocho puentes transbordadores en todo el mundo, y uno de ellos es el de la Boca. Símbolo del barrio y del poderío del hierro, un ingeniero comanda su recuperación y sueña con la posibilidad de que lo declaren Patrimonio de la Humanidad.



      El ingeniero Sebastián Sarasqueta, perteneciente a la unidad de negocios Obras Electromecánicas de la empresa Eleprint, es, a todas luces, un cuadro corporativo. Y quizás a menudo lo reclamen las mesas kilométricas y lustrosas de los grandes despachos donde se definen emprendimientos millonarios. Sin embargo, el hombre habla con el fervor de un militante. Vestido de fajina (es decir, dispuesto a ensuciarse), bajo el casco reglamentario y un arnés más complejo que el de un alpinista, muestra con orgullo y detalle la sala de máquinas hecha a nuevo. Los motores, los engranajes originales, preservados con celo, las breves pantallas táctiles de comando que fechan la refundación de este monumento centenario en la era tecnológica: el puente transbordador Nicolás Avellaneda. De sus palabras se desprende que, al menos en este caso, la mística y el compromiso son tan importantes como los cálculos acerca de estructuras, materiales y presupuestos.

      "Los trabajadores que tenemos le meten corazón, son buenos artesanos de su trabajo. Todo lo hacen a conciencia y con sentido de pertenencia", sintetiza su logro máximo como líder del grupo. "En septiembre del año que viene, quiero estar cruzando el río. El barrio espera mucho esta obra. Preguntan mucho, la necesitan", agrega. Tan fina sintonía con el deseo colectivo acaso se debe a la sensibilidad del ingeniero. Pero es probable que el barrio influya. Un barrio donde las acciones vecinales -un hábito de raigambre italiana, dicen los que saben- tienen fuerza de mandato bíblico. La Boca, sí. La Boca.

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